Cómo guardar un generador sin dañarlo durante vacaciones o inactividad

Un generador parado no es un generador “descansando”; es un equipo que se está degradando en silencio. Y cuando vuelves de vacaciones esperando que arranque como nuevo… te paga con filtros secos, batería muerta y combustible viejo que huele a fracaso.

Aquí tienes una guía práctica —y realista— para guardarlo sin que se convierta en decoración cara.

 


 

1. Drena el combustible: lo viejo es tu peor enemigo

La gasolina y el diésel no perdonan el tiempo.
Si el generador va a estar parado más de 3–4 semanas, haz esto:

  • Vacía el tanque o úsalo hasta dejarlo casi seco.

  • Drena la línea hacia el carburador o inyector.

  • Si no puedes vaciarlo completo, usa estabilizador (solo si el fabricante lo permite).

Qué evitas: sedimentos, gomas, arranques fallidos y carburador tapado.

Dato rápido: más del 60% de fallas por almacenamiento vienen del combustible viejo.

 


 

2. Desconecta la batería… o despídete de ella

Así de simple: una batería conectada se descarga.
Y si es vieja, muere.

Antes de guardar el generador:

  • Desconecta el borne negativo.

  • Si el generador quedará parado más de un mes, cárgala antes de guardarla.

  • Para equipos estacionarios, considera mantenerla con un cargador “float” (si el fabricante lo recomienda).

Ventaja inmediata: evitas el clásico “sale más caro la batería que el mantenimiento”.

 


 

3. Limpieza rápida, pero bien hecha

Deja el equipo limpio antes de guardarlo. No es por estética; es por protección.

  • Quita tierra, polvo y residuos de aceite.

  • Sopla rejillas y tomas de aire.

  • Revisa que no haya filtraciones.

Por qué importa:
El polvo retiene humedad, y la humedad genera corrosión. Una limpieza de 3 minutos te ahorra meses de desgaste silencioso.

 


 

4. Protege el motor para que no se oxide

Antes de decirle “nos vemos en enero”, dale este último cariño:

  • Cambia el aceite si ya está sucio.

  • Gira el motor unos segundos (sin combustible) para distribuir aceite interno.

  • Coloca una funda transpirable (nunca plástico sellado).

Regla de oro: metal + humedad + frío = oxidación segura.

 


 

5. Revisa el área donde lo guardarás

El mejor almacenamiento es simple:

  • Un lugar seco.

  • Piso firme.

  • Sin exposición a lluvia, goteras o salpicaduras.

  • Sin roedores (sí, muerden cables).

  • Con buena ventilación.

Evita el error común: guardarlo pegado a la pared.
Eso atrapa humedad y acelera la corrosión externa.

 


 

6. Etiqueta todo para que el regreso no sea un caos

Cuando regreses, vas a agradecer esto:

  • Anota fecha de apagado.

  • Deja una lista de lo que drenaste y desconectaste.

  • Apunta nivel de aceite y último servicio.

Y listo. Un minuto hoy te evita desveladas después.

 


 

7. Antes de volver a usarlo: checklist express

Cuando regreses al trabajo o termine la temporada:

  • Reconecta batería.

  • Abastece combustible nuevo.

  • Revisa niveles.

  • Haz un arranque en vacío 3–5 minutos.

  • Verifica voltaje antes de conectar carga real.

Te toma menos que tomarte un café… y evita arranques violentos.

 


Guardar un generador no es complicado; lo complicado es pagar reparaciones por no hacerlo bien.
 Con drenado, desconexión, limpieza y un par de cuidados básicos, el equipo te va a responder como debe: sin pretextos, sin fallas y sin sustos.

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